El Instituto de Auditores Internos de los Estados Unidos define la auditoría interna como “una
actividad independiente que tiene lugar dentro de la empresa y que está
encaminada a la revisión de operaciones contables y de otra naturaleza,
con la finalidad de prestar un servicio a la dirección”.
Es un control de dirección que tiene por objeto la medida y evaluación de la eficacia de otros controles.
La auditoría interna surge con posterioridad a la auditoría
externa por la necesidad de mantener un control permanente y más eficaz
dentro de la empresa y de hacer más rápida y eficaz la función del
auditor externo. Generalmente, la auditoría interna clásica se ha venido
ocupando fundamentalmente del sistema de control interno, es decir, del
conjunto de medidas, políticas y procedimientos establecidos en las
empresas para proteger el activo, minimizar las posibilidades de fraude,
incrementar la eficiencia operativa y optimizar la calidad de la
información económico-financiera. Se ha centrado en el terreno
administrativo, contable y financiero.
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